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¿Cómo te sientes respecto a tu peso?

Nadie nos enseña una materia de sentimientos, la vida se encarga de darnos lecciones. En torno a la alimentación, resulta ser una función esencial para la vida de la comida obtenemos energía para funcionar y desarrollar nuestro organismo de manera óptima, pero es importante conocer las causas que nos llevan a comer, la relación del hambre y lo biológico, los factores que se vinculan como cultura sociedad y psique. Sin olvidarnos de los sabores, texturas, prácticas heredadas, lugar donde vivimos, costumbres, cómo y dónde se compran los alimentos, costo, ingredientes y sensaciones.
Hoy en día conocemos la “Globesidad” como la gran pandemia del siglo XXI. La definición de obesidad varía desde un concepto simple y claro como la alteración de la composición corporal como un exceso de grasa, hasta la parte más compleja, donde existe un desequilibrio entre el aporte y el gasto energético total generado por una serie de alteraciones genéticas: bioquímicas, dietéticas y conductuales, considerando que se suman factores como los hábitos alimentarios, etnia y el aumento de esperanza de vida que otorgan a las personas en su individualidad la oportunidad de ganar peso.
Cabe destacar que actualmente vivimos un “ambiente obesógeno” en el cual se destacan la sobrealimentación, el consumo de productos de alta densidad calórica, poca o nula actividad física y factores psicológicos como el estrés crónico y/o depresión. La obesidad históricamente ha sido siempre muy baja, aunque ahora nos vemos envueltos en la globalización del “estilo de vida occidental”.
Es imprescindible conocer la composición corporal para determinar el diagnóstico del Índice de Masa Corporal basado en el conocimiento del porcentaje de grasa (adultos):

  • Hombres (12-20%)
  • Mujeres (20-30%)

La OMS considera las siguientes medidas de la cintura como indicadores de riesgo:

  • Hombres (≥ 90 cm)
  • Mujeres (≥ 80 cm)

Respecto al IMC (kg/m2 )

  • Sobrepeso (25-29.9)
  • Obesidad I (30-34.9)
  • Obesidad II (35-39-9)
  • Obesidad III (≥ 40)

La comorbilidad el efecto de una enfermedad o enfermedades en un paciente cuya enfermedad primaria es otra distinta. Es decir que la obesidad puede comprometer al organismo sumando patologías como: hipertensión arterial, diabetes mellitus, enfermedad coronaria, hemiplejia, apnea del sueño y osteoartritis, entre otras.
Es importante considerar que conforme han transcurrido los años el ideal de la belleza resulta cada vez más delgado, anteriormente se consideraba atractivo un cuerpo robusto, grande o redondeadas, actualmente la perspectiva se enfoca a una línea de delgadez, lo cual puede ligarse a una consecuencia negativa del incremento de la prevalencia de trastornos de conducta alimentaria como anorexia y bulimia. La clave es buscar el balance sin poner en riesgo nuestra salud.
Todos estos temas y patrones de alimentación así como la obesidad, están relacionados con los aprendizajes de la infancia, como el medio sociocultural en el que crecemos. Los niños y los adolescentes asumen los ideales o mandatos culturales, básicamente por los modos en que los padres los vivencian, la identificación amigos y compañeros en la adolescencia, incluyendo la función que transmite especialmente la televisión, ahora el internet.
Ustedes recuerdan que hace un par de años nuestras madres se sentían orgullosas cuando nosotros éramos unos bebés gorditos, que ahora lejos de ser un orgullo, el ser gordito se ha posicionado de lado de la preocupación maternal. También existían comentarios alrededor de la mesa como “come porque tienes que crecer” o “terminate todo lo que está en el plato, la comida no se desperdicia” y ahora escuchamos el “come más verduras” o “no comas eso porque engorda o tiene muchas calorías”.
Nuestra sociedad es idólatra de la delgadez como forma de perfección y nuestra autoestima se basa en términos de peso y figura. Esta preocupación por el peso inicia cada vez más cerca de la infancia, inquietudes relacionadas con creencias que nos rodean en la familia y en la sociedad por estructuras psíquicas predispuestas.

¿Cómo sé cuál es mi peso ideal?

El “peso ideal” es aquel que nos permite un adecuado estado de salud, bienestar y tener la máxima esperanza y calidad de vida. Varía en cada persona ya que está marcado por su constitución corporal o complexión, edad y sexo. Incluso, existe una fórmula para corroborar que se está saludable o existen indicios de sobrepeso, obesidad, o en caso contrario, de delgadez extrema.
La fórmula más sencilla y difundida para calcular el peso ideal corresponde a la famosa “estatura menos 100” y fue introducida en 1850. De acuerdo a esta fórmula, una persona que tenga 180 cm de alto debe pesar 80 kg. Sin embargo, este método es sólo una aproximación y es válido únicamente para personas que miden más de 165 cm.
Mujer

  • Altura 155 cm / Peso ideal 49 a 55 kg
  • Altura 165 cm / Peso ideal 56 a 63 kg

Hombre

  • Altura 160 cm / Peso ideal 56 a 61 kg
  • Altura 180 cm / Peso ideal 69 a 76 kg

Se considera que la fórmula de Lorentz es la más exacta: [Altura – 100 – ((altura – 150) / 4)]. Según esto, un hombre de 1,80 m debe pesar 72.5 kg.
Tanto en la actualidad como en la antigüedad se distinguen prácticas en la sociedad que manifiestan menosprecio hacia los “gordos” dado que es sencillo acusarlos de un carácter débil, holgazán y de preferir el placer de comer a costa de la salud. Nuestra cultura define que un cuerpo libre de grasa simboliza el autocontrol y el dominio sobre el deseo, como obedecer normas establecidas que nos hacen dueños de nuestra imagen y evitar sentimos atrapados por ella. El control y el poder se relacionan con los autocreación de nosotros mismos. Por eso existe una lucha para estar en sintonía con las normas que muchas veces va contra nosotros mismos y nuestros deseos. Estamos rodeados de un sistema capitalista donde se consumen patrones de belleza, productos para obtenerla y la accesibilidad que existe hoy en día a la cirugía estética, como productos para el reponer vitaminas y minerales, así como el ejercicio excesivo para lograr un cuerpo moldeado. Finalmente la medicina conseguido adueñarse de la medición que diferencia lo normal de lo anormal, lo sano de los enfermos, lo verdadero de lo falso y lo moral de los inmoral.
¿Y tú cómo consideras que es tu cuerpo? ¿cómo te sientes respecto a tu peso? ¿y a tú salud? ¿qué cambiarías? ¿podrías estar mejor que hoy?

Aspectos a tener en cuenta

La mala salud emocional puede debilitar el sistema inmunológico del cuerpo, lo cual hace que seamos más propensos a tener resfriados y otras infecciones en los momentos emocionalmente difíciles. Además, cuando tenemos estrés, estamos ansiosos o molestos, no podemos cuidar de la salud tan bien como se debería. Es posible que no queramos hacer ejercicio, comer alimentos nutritivos, o tomar las medidas para preservar nuestro bienestar. El abuso de alcohol, tabaco u otras drogas también puede ser un signo de mala salud emocional.

  • Dolor de espalda
  • Cambios en el apetito
  • Dolor de pecho
  • Estreñimiento o diarrea
  • Sequedad en la boca
  • Cansancio extremo
  • Dolor y malestar general
  • Dolores de cabeza
  • Presión arterial alta
  • Insomnio (problemas para dormir)
  • Desvanecimientos
  • Palpitaciones (sensación de que su corazón se acelera)
  • Problemas sexuales
  • Dificultad para respirar
  • Rigidez en el cuello
  • Sudor
  • Dolor de estómago
  • Aumento o pérdida de peso.

Es posible que no estemos acostumbrados a hablar acerca de los sentimientos o problemas de nuestra vida personal. Pero te recuerdo, que un médico o especialista no siempre identificará que nuestro estrés o ansiedad o si estamos preocupados. Es importante ser honesto con nuestro nutriólogo y médico si está teniendo estos sentimientos.
 
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