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Más alma y menos ego en la oficina para reducir estrés laboral.

Nuestro trabajo es como una segunda familia; requerimos vivir más desde el alma y menos desde el ego, porque en las oficinas abundan los conflictos personales. Hagamos consciencia de ello para reducir el estrés laboral.

Las organizaciones y empresas siempre buscan aumentar la productividad y optimizar las labores. No es raro escuchar que tienen objetivos y metas que cumplir. A la vez, fomentan una cultura de respeto y orden dentro de esa segunda casa y termina por convertirse a veces en un infierno.
Entre relaciones sexuales, sentimentales, venganzas, envidias, competencia, chismes y más; los colaboradores suman presión a sus objetivos porque pasan a veces la  mayor parte del día en esa oficina.
Si bien, el área de recursos humanos no tienen en sus manos el bienestar emocional de los empleados; es indispensable ir más allá de procurar un buen ambiente y ofrecer un plan de recompensas a quienes ahí trabajan.
También es común que el liderazgo de la compañía esté en manos de alguien bajo aún más estrés y presión que los otros. Pareciera que mientras más avanzan en el escalafón, más caro es el precio personal emocional que se paga.

Por si fuera poco, parece una moda que mientras más alto es el puesto; más es el poder mal ejercido sobre aquellos a quienes llaman subordinados.

Quieren ser “esos jefes bien perros” a los que todos temen porque ellos a su vez, tienen unos superiores “más perros”.
Si a eso sumamos que todos somos una suma de nuestra historia, ancestros, experiencias, traumas y creencias; la vida en la oficina se convierte en un sitio perfecto para expresar lo inconsciente, tratar de obtener lo que falta en la vida personal; para repetir los patrones familiares; relacionarse desde las carencias y ganas de controlar…

Es decir, el ego (al cual tampoco vamos a satanizar), de pronto tiene toda nuestra atención y nuestro permiso para manejar la situación.

Con ego, me refiero a esas reacciones, decisiones y formas de pensar que aplicamos comúnmente como:
“El que pega primero, pega dos veces”.
“De que lloren en tu casa a que lloren en la mia; que lloren en la tuya”.
“Más vale malo conocido, que bueno por conocer”.
“Yo no tengo por qué ayudarle a nadie; a mi nadie me ayudó cuando entré”.
“A mí me pagan por hacer esto y no más”.
Y total que de pronto, la empresa (cuando te ayuda), decide llevarte un curso o plática de manejo del estrés o de motivación (para que te alegres y te estimules a vender más).
Todo se agradece, pero ¿qué alcances tiene eso realmente en ti y en la mayoría de tus compañeros?.
Como dije al inicio, claro que algo tan personal no está en manos de la empresa; sin embargo, es importante fomentar una nueva cultura de la consciencia para reflexionar acerca de nuestro papel en el lugar de trabajo.
Más allá de crecer profesionalmente, ganar el sustento o sobrellevar las malas rachas; más allá de animarnos a ser mejores, fomentar la confianza. Requerimos darnos cuenta de que somos producto de nuestra historia y cosas pendientes; de que estamos tratando de extender inconscientemente nuestros asuntos pendientes a la oficina:
Los líderes, las víctimas, los chismosos, los tiranos, los condescendientes, los envidiosos, los salvadores…
Un sinfín de perfiles que podemos ver como si fuera una familia en su propia casa y con sus propias dinámicas.
El trabajo, aunque te hagan creer lo contrario, no es un campo de guerra; y si te sientes así, necesitas trabajar internamente para saber que además de aprender a andar en esa oscuridad; puedes dar una gran lección a tu entorno.

El alma, nos propone aprender un manejo emocional pleno para empoderarnos y por ende, ser más productivos. Es un trabajo de autoconocimiento, autoestima, reencontrandonos profundamente con nosotros mismos.

Para ello, es enriquecedor aprender de temas como los patrones familiares, nuestro inconsciente, nuestra sombra, etcétera.
Todo lo anterior porque a una oficina de trabajo no solo llevamos nuestro talento y experiencia; también nuestros dolores, miedos y anhelos aprendidos desde que nacimos.
Profundizamos más en esta emisión de Transpersonal. Te invito a ver el podcast; yo soy Jaime Lugo, terapeuta emocional y m enecuentras para charlas y conferencias para organizaciones en el 55 54309917 y para terapia individual en el 55 1818 8187.
Mi págna web es jaimelugo.com / Facebook Jaime Lugo Terapeuta
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Recuerden que este es un enfoque emocional que propone incorporar a nuestra experiencia de vida los asuntos del alma; la psicoespiritualidad y la crisis como fuente de transformación personal.


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