Inicia sesión / Regístrate
Canción actual

Title

Artist

Current show

Música 8 y media

12:00 am 6:00 pm

Current show

Música 8 y media

12:00 am 6:00 pm


Personalidades Múltiples: Mitos y realidades sobre el Trastorno de Identidad Disociativo

A los cineastas les fascina el tema, llegando incluso a consideraese un cliché, y al público nos llena de intriga,  pero cuando se trata de personas con lo que comúnmente se conoce como personalidades múltiples, la realidad es más difícil e interesante que lo que aparece en la pantalla.

Trastorno de Identidad Disociativo (TID)

Antes se le conocía como Trastorno de Personalidad Múltiple, pero actualmente su nombre formal es Trastorno de Identidad Discociativo (TID). Sin embargo, se trata de una condición controversial.
Se ha debatido si las personas diagnosticadas con TID lo están fingiendo (lo que en sí mismo es algo que debería atenderse) y se trata de casos brillantes de histeria. También ha existido controversia sobre si el TID no existe más por la necesidad de algunos doctores por fama o por confirmar sus propias teorías; y que muchas personas lo han padecido “de manera inducida” tras conocer casos famosos. Esto ha brindado mucha incertidumbre para su diagnóstico e identificación.
Lo que si se sabe, es que el TID se trata de un problema para organizar la propia biografía; no poder integrar en un continuo la identidad y las propias experiencias.  Y las personas que lo tienen lo sufren mucho.
 

¿Qué es lo  que les pasa?

Es un trastorno que se desarrolla típicamente durante la infancia como resultado de una vivencia sostenida de trauma. Violaciones, golpes, observar que golpearon a algún familiar de forma constante, etc. Desafortunadamente, esto podría explicar que su ocurrencia sea más común en mujeres.
Se caracteriza por la presencia de diferentes identidades o “estados mentales”; no existe un sentido de self (identidad: quien eres) integrado. Es lo que la Dra. Gisel Cano, psiquiatra especialista por la Universidad LaSalle, describe como una imposibilidad para “organizar la propia biografía; integrar la memoria, las experiencias y la identidad” y que no puede lidiar con todo lo que pasa en su vida, por lo que necesita que “alguien diferente” tome el control de la situación. Es por eso que llegan a tener “varias personalidades”, pues cada una puede servir para distintas situaciones. Se han documentado casos de personas que pueden reportar desde 4 hasta 100 personalidades distintas.
Es mejor conceptualizarlo así: antes que muchas personas viviendo dentro de una sola: se trata de una sola persona “fragmentada” en varias facetas distintas (“alters”) que utiliza para enfrentarse a distintas situaciones. Cuando un “alter” entra, viene un tiempo que la otra persona no logra recordar. Por eso tienen lagunas o episodios largos de amnesia.
También pueden llegar a perder la noción de los minutos o las horas. En muchas ocasiones se lastiman a sí mismos pero no lo recuerdan. La pérdida de memoria no se debe al consumo de drogas ni alcohol, si no debido a los cambios en la personalidad.

Se creía que estaban poseídos

Dado que uno de los síntoms de la identidad disociativa es sentirse “poseído” por alguien más y comportarse como si “fueras otra persona”. Es muy probable personas acusadas de “posesión diabólica”, “fantasmal” o “angelical” durante la historia,  personas con TID.  En ese entonces, la única cura posible eran exorcismos o rituales espritistas.
El primer caso documentado de lo que puede ser propiamente TID, es el de Jeanne Frey en 1584, quien escribió sobre su propio exorcismo y donde describe distintas personalidades alternas, cada una con su propio nombre e identidad y hasta características físicas: algunas eran protectoras y persecutorias, otras eran infantiles. Algunas le ayudaban a curarse, otras le inspiraban a hacerse daño o a presentar desórdenes alimentarios. Todas podían hablar dentro de su cabeza y alternaban control sobre su cuerpo; cambiando su nivel de conocimiento y habilidades.
En el siglo XIX, el psiquiatra francés Désire Bourneville la describiría como el caso más perfecto de “desdoblamiento de la personalidad”.
Por esas mismas fechas, apareció el primer diagnosticado con “personalidad múltiple” fue el de Louis Auguste Vivet en 1882; un joven víctima de abuso físico y negligencia durante la infancia y que para 1888 había reportado hasta 10 diferentes personalidades.
 

Se creía que eran casos del diagnóstico de moda

En el siglo XX, aunque todavía se consideraba dentro de las histerias, conforme avanzó el conocimiento de la esquizofrenia, se le consideró como una variación de este trastorno pues era popular de diagnosticar entre los psiquiatras desde entonces. Con el tiempo, adquiriría mayor fuerza la teoría de que es más bien producto de una disociación de memoria por una experiencia traumática.
Casos famosos desde entonces: “Clara Norton Fowler” quien reportó tener hasta 3 personalidades distintas y es considerada el “caso prototípico” de la identidad disociativa en la primera década del siglo XX, y Chris Sizemore, quien se dividía entre 3 y 20 personalidades distintas producto de presenciar un accidente mortal cuando era bebé. Ella inspiró el libro y película “Las Tres Caras de Eva”.
 

El famoso caso de Sybil y su clasificación actual

Finalmente, otro caso famoso es el de Shirley Ardell Mason en los 70s, y que experimentó hasta 16 personalidades diferentes también producto de abuso sexual durante la infancia. Su caso fue hecho célebre por la psiquiatra Cornelia Wilbur quien publicaría en 1973  un libro que resultó un éxito de ventas:“Sybil” (pseudónimo de Shirley).
En su libro, la Dr. Wilbur describe sus teorías sobre las personalidades múltiples, y cómo trató a Shirley mediante  sedantes hipnóticos para “liberar sus recuerdos traumáticos suprimidos”. Este libro después se adaptó en una película muy popular del mismo nombre e inspiró la apertura de múltiples centros de tratamiento y el sobre-diagnóstico del trastorno de personalidad múltiple en la población norteamericana.
Después, tras controversias sobre estos casos y la epidemia que inspiraron, en 1994, el DSM le cambia el nombre por el menos “escandaloso” trastorno de identidad disociativa. En el sistema de clasificación de trastornos mentales de la Organización Mundial de la Salud todavía aparece con su nombre anterior y se le considera como un sub-tipo de los trastornos disociativos .

¿Cómo se trata?

El reto más importante para su tratamiento es la adecuada identificación. Muchas personas pueden no estar conscientes de su TID, pues generalmente sólo sienten las lagunas o bloqueos de memoria; y no siempre sus distintas personalidades están conscientes unas de las otras.  El adecuado diagnóstico de estos casos no puede hacerse mas que por un profesional, y después de haber descartado muchas otras posibles enfermedades con experiencias de “disociación” y pérdida de memoria.
Ya una vez identificado el caso, el curso de tratamiento no es tan exótico o escandaloso como puede presentarse en los medios, y generalmente requiere de estrategias y herramientas similares a las del tratamiento de personas que han pasado por experiencas altamente traumáticas. Entre algunas estrategias:

  • el uso de algunos medicamentos psiquiátricos
  • permitir que la persona recuerde, elabora y se reconcilie con sus experiencias traumáticas
  • enseñarle a sus múltiples personalidades a colaborar entre sí, en lo que se logra la integración
  • utilizar estrategias para enseñarle a la persona a enfrentarse a situaciones difíciles y lidiar con otros síntomas comunes en el TID: episodios de ansiedad, estrés, depresión, dolor crónico e insomnio.

 

Falsas memorias: mal tratamiento.

Cuando el TID todavía era “personalidades múltiples” se trataba mediante sedantes hipnóticos; lo que resultó después en escándalo. Se trata del uso de tiopentato de sodio también conocido como “Suero de la Verdad” y que funciona para facilitar en las personas un estado de trance hipnótico. Cuando los pacientes estaban bajo su efecto, se supone que los doctores tenían “acceso” a las memorias traumáticas de abuso que estaban reprimidas y que habían causado la “división de personalidad”; además de que facilitaban tratar con las diferentes personalidades. Sin embargo, con el tiempo, aumentaron las demandas de ex-pacientes por haber sido implantados con memorias “falsas” de cosas que no ocurrieron (p.ej. iniciaciones en rituales por parte de cultos satánicos) por parte de sus doctores; quienes también tendían a etiquetar diversos aspectos de la personalidad de sus pacientes con distintos nombres para cumplir con su “diagnóstico”.
 

Mitos y realidades

A pesar de que existe un estudio serio y profesionales dedicados a su tratamiento, aún existen varios mitos alrededor del TID.

  • Es un trastorno muy raro

Los estudios muestran que en la población general del 1 al 3% cumple con los criterios diagnósticos. Esto lo hace un trastorno es tan común como el trastorno bipolar o la esquizofrenia. Aunque es común, existe muy poca investigación sobre el tema.

  • Es un trastorno muy escandaloso y dramático

El sensacionalismo vende, en las películas o series siempre exageran los síntomas de esta enfermedad. Entre más raro se presenta el trastorno en los medios, más nos fascina a todos. Entonces no se confundan. Este trastorno es mucho más sutil de lo que Hollywood nos muestra. De hecho las personas con este trastorno pasan 7 años en el sistema de salud para que sean diagnosticados. También tienen otros trastornos comórbidos por lo tanto es muy difícil de diagnosticar (p.ej. depresión, ansiedad, estrés post-traumático, consumo nocivo de sustancias, etc.)

  • Las personas con TID son asesinos violentos

Pese a que Hollywood ha convertido al “asesino con varias personalidades” en un cliché, en realidad las personas con TID rara vez son violentas y es más probable que se hagan daño a ellas mismas (auto-lesión) que a otros.
 

Yo soy tú, como tú eres yo.

En síntesis, las personas con TID no son “hordas andantes” y peligrosas, ni ejemplos “del potencial del cerebro cuando no se le limita” como puede llegar a pensarse, es una genuina incapacidad de integrar experiencias e identidad, una versión exagerada y rota de una costumbre que nos hace humanos a todos: comportarnos distinto frente a distintas situaciones. Todos podemos de vez en cuando, ser un poco como alguien más, sin perder nuestra propia identidad. Las personas, con TID, desafortunadamente van más lejos en estos cambios.


Opiniones

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos obligatorios están marcados con *